Objetando en grupo contra las reválidas de la LOMCE: el caso de Chamberí | Somos Chamberí

Objetando en grupo contra las reválidas de la LOMCE: el caso de Chamberí

Una decena de niños del San Cristóbal y del Asunción Rincón sustituyeron por dos días las clases por talleres organizados por las propias familias

Entre otras actividades, los niños y niñas de las familias objetoras a las pruebas hicieron un periódico de trece páginas.

Hacer un periódico escolar, sesión de cuentos, experimentos de comunicación, práctica de tenis de mesa… a nadie puede sorprender que los niños y niñas de un colegio practiquen estas actividades en horario lectivo (las mañanas del 9 y el 10 de abril) y, sin embargo, resulta más extraño saber que se lleven a cabo fuera del colegio y con la presencia de madres y padres en lugar de con sus profesores.

Mientras los pequeños y pequeñas decidían en asamblea las secciones del periódico –Harry Potter, Naturaleza o Feminismos, entre otras–, y ponían atención a los relatos que se les contaba, sus compañeros estaban completando una serie de exámenes de lengua, inglés y matemáticas, con profesores que no son los suyos. En algún aula del cole habían tenido que tapar las tablas de multiplicar que adornaban las paredes

Estos días se han llevado a cabo las pruebas externas de la Consejería de Educación e Investigación de la Comunidad de Madrid (conocidas popularmente como reválidas LOMCE) de 3º de Primaria. Las de 6º de primaria están previstas para el 29 y 30 abril y las de 4º de la ESO serán los días 25 y 26 del mismo mes. En torno a una decena de familias del Colegio Público San Cristobal –junto a un par del vecino Asunción Rincón– se han organizado para no llevar a sus hijos a clase y cuidar por turnos a los pequeños insumisos en la vecina Casa de la Cultura y la Participación Ciudadana de Chamberí. “Ha sido muy atropellado todo, nos ha pillado el toro y hay mucha desinformación, aun así, el grupo de Whatssupp del cole echaba humo y finalmente hemos podido organizar turnos e, incluso, hacer una serie de talleres”, cuentan desde el grupo de familias implicadas.

Las AMPA de Chamberí han organizado el próximo 23 de abril una charla informativa sobre las pruebas en la Casa de la Cultura.

Las pruebas fueron implantadas por la Consejería de Educación en 2005 y las LOMCE las extendió en 2013 al resto de España. En Madrid está previsto que continúen hasta 2022. Aunque la oposición que suscitaron consiguió anular sus implicaciones académicas, se siguen celebrando. No cuentan para el expediente y oficialmente sirven para evaluar a los centros y su calidad educativa, sin embargo, los críticos con las pruebas –la Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado y la Plataforma por la Educación Pública de Chamberí entre otras instancias– explican que básicamente sirven para crear rankings de escuelas, que no hacen otra cosa que fomentar la competitividad entre las mismas.

“Además –dice una madre objetora– ni siquiera son útiles a los efectos que ellos plantean porque las escuelas más competitivas, a menudo concertadas, preparan los exámenes como si de la Selectividad se tratara, por no hablar de que lo único que se evalúan son contenidos” –“En la prueba de ayer les pusieron algo que aún no han dado este curso, ya me dirás qué fiabilidad tienen como medidor”, apostilla otro padre presente en la conversación.

Las fechas de estas pruebas se conocen con poca antelación –las plataformas críticas con ellas deben estar muy atentas al BOCAM– y las propias familias se enteran habitualmente in extremis. “Se trata de una estrategia muy clara para dificultar la objeción, claro que en algunas ocasiones y en según qué centros de Madrid las medidas han ido más lejos”, nos cuenta la madre de una objetora. Se refiere probablemente a las dificultadas para llevar al comedor a los niños y niñas que faltan por las mañanas (no fue el caso en esta ocasión, en que todo transcurrió sin conflictos ni sobresaltos) o cuando en 2015 inspectores de la Consejería de Educación fueron a algunos centros por sorpresa y examinaron aparte a los niños de 8, 11 y 15 años que habían faltado los días oficiales de los exámenes.

Seguramente, para ninguno de los niños y niñas objetores esta ha sido su primera experiencia contra la autoridad –esto está en la naturaleza de los críos– pero probablemente sí que se estaban estrenando en la acción colectiva contra la administración. Quedan por delante las pruebas de 6º de primaria, para las que las familias ya están organizando turnos y talleres. “Si alguna familia está perdida al respecto, que contacte con su AMPA”, nos dicen desde la del San Cristobal. Parece que la historia continua, pero ya será después de las vacaciones escolares.