Master de abogacía, ¿qué ganas mientras te conviertes en un abogado competente? | Somos Chamberí

Master de abogacía, ¿qué ganas mientras te conviertes en un abogado competente?

Habilidad oratoria, comunicativa, de negociación, empresarial y comercial, entre las destrezas que ofrece a sus alumnos

El master en abogacía es un master habilitante, y tiene un objetivo claro, que es que el estudiante desarrolle las competencias profesionales necesarias para afrontar su futuro como abogado. Se trata de un requerimiento para los graduados en Derecho que deseen ejercer la profesión.

A través de este master el futuro abogado adquiere una serie de habilidades profesionales determinadas a las que no accede mientras está estudiando la carrera, pero que le serán necesarias para afrontar la abogacía. Son muchas las competencias que adquiere el alumno durante el master abogacía, pero vamos a destacar las principales.

Habilidad oratoria

El alumno mejorará su oratoria, entendiéndola como el arte de hablar elocuentemente, y persuadir a través de la palabra. Esta competencia guarda estrecha relación con el uso de la palabra por el abogado, como medio para convencer al juez, tribunal o jurado. Dicha habilidad ayudará al profesional a comunicarse con muchos contextos en los que deberá actuar.

Habilidad comunicativa

Está relacionada con la oratoria, pero tiene unas miras más extensas. La comunicación debe emplearse adecuadamente, utilizando las reglas y normas que mejoran la utilización de la voz, el estilo, la pronunciación, los ritmos, etc.

El estudiante terminará dominando las reglas de la comunicación no verbal, usando el lenguaje corporal para lograr los objetivos previstos. Finalmente deberá poder dominar la comunicación escrita, haciendo un buen uso de la misma en numerosos contextos.

Habilidades de negociación

Los abogados tienen que conocer las distintas técnicas de composición de intereses, y saber cómo solucionar los problemas a través de métodos alternativos a la vía judicial. Algo en lo que la habilidad de negociación será clave, gestionando el proceso de encuentro de distintas partes que entrecruzan sus intereses y objetivos.

A través de la comunicación de busca conseguir una serie de fines o resolver un conflicto, consiguiendo un beneficio o satisfacción para la totalidad de los intervinientes. Sin olvidar los medios alternativos.

Habilidad empresarial

Los despachos de abogados terminan necesitando que alguno de sus profesionales se haga cargo, parcial o totalmente, de realizar las funciones directivas, haciendo que la organización funcione correctamente para conseguir los objetivos. Y esto solo se consigue de una manera, que es planificando y dirigiendo.

Pues bien, precisamente para dirigir, el abogado tendrá que desarrollar una serie de funciones esenciales en su organización, empleando una serie de capacidades y habilidades empresariales.

Habilidad comercial

En pleno siglo XXI, los abogados tienen que contar con las habilidades necesarias para convertirse en auténticos comerciales de sus servicios profesionales. La comercialidad debe entenderse como la capacidad de atraer y conseguir nuevos clientes, generando negocio para el despacho y fidelizando a los que ya se tiene.

Y precisamente para esto, los abogados tendrán que concienciarse acerca de la importancia que tiene la actividad comercial de cara a la creación y el crecimiento de los despachos profesionales, así como el papel que estas competencias y habilidades desarrollarán en su propio crecimiento profesional, sea a nivel individual o en la jerarquía profesional de la empresa.